Director

Paolo Dy

Como cineasta de Filipinas, considero un honor que me hayan dado la oportunidad de contar la historia de uno de los grandes santos de la historia. Crecí en una escuela fundada por los jesuitas y tenía una gran admiración por Ignacio desde hacía mucho tiempo. Pero fue solo cuando viajé a España y vi con mis propios ojos los lugares de sus mayores triunfos y tristezas, cuando me di cuenta de que la fuerza interior y el fuego de Ignacio nacieron verdaderamente del suelo vasco y del sol ibérico.

Fue esta pasión la que alimentó el deseo desesperado del joven Ignacio de ocupar su lugar en la historia del reino. Y fue esta misma pasión la que más tarde le condujo a la fundación de la Compañía de Jesús, cuya in uencia y buen trabajo traspasaría siglos y continentes. Para un muchacho de Manila como yo, fue todo un descubrimiento aprender sobre el discer- nimiento y la verdad de un español del siglo XVI.

Me alegra enormemente presentar esta película a nuestra amada audiencia en España. Es literalmente el producto de la sangre, el sudor y las lágrimas de mi elenco y del equipo técnico: ¡un increíblemente talentoso equipo de artistas lipinos y españoles! Y es, por supuesto, una celebración de nuestra historia compartida; y, en muchos sentidos, el maravilloso cierre de un círculo completo. Confío en que ésta es solo la primera de muchas más historias que están por venir.